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Venta de máquinas vending y dispositivos de efectivo



Información de interés

Tras realizar un estudio en peces zebra, los embriones se desarrollaron más rápido que la norma cuando estaba presente el BPA o BPS. El BPA, bisfenol A, es un químico que se encuentra dentro de los plásticos que usamos para botellas de agua, contenedores o juguetes de los niños. En las últimas décadas estudios han demostrado que este químico es un factor desencadenante de enfermedades, como cáncer, o trastornos en el sistema reproductivo. Sin embargo, ¿las medidas de prevención han sido realmente útiles?

Luther George Simjian era un armenio nacido en Turquía que emigró a los Estados Unidos. Siempre estuvo interesado en el funcionamiento de las cosas y pasó toda su vida inventando, entre otras cosas un velocímetro para aviones. Pero también inventó el primer cajero automático. En 1939 nuestro inventor registró 20 patentes de un prototipo de cajero automático. Para entonces vivía en Nueva York, por lo que convenció al Citicorp para que probaran su invento. Desafortunadamente resultó ser un adelantado a su tiempo. Sólo era usado por aquellas personas que no querían que les vieran los empleados del banco y el banco decidió cerrarlo.
 
El primer cajero automático que tuvo éxito
Tenemos que esperar a que acabe la guerra para que el cajero automático vuelva a surgir. En los años 60 se sabe que hubo una máquina de ese tipo en Tokyo, aunque se sabe muy poco de ella. Fue en otro centro financiero mundial donde surgió el primer cajero automático que tuvo éxito.
 
John Shepherd-Barron era un escocés que trabajaba para De La Rue, una empresa que por entonces fabricaba máquinas de contar dinero. Su trabajo estaba en Londres pero vivía e el campo. Solía ir los sábados al banco (que abría de 9 a 12:30) para sacar el dinero de la semana.
 
Una vez en 1965 llegó tarde por un minuto y empezó a preguntarse como obtener dinero sin necesidad de ser atendido por una persona. La idea le vino de una máquina expendedora de chocolate y pensó que podría realizar del mismo modo.
 
Su primer cajero automático fue instalado en una sucursal del banco Barclays en Londres en 1967. Dado que en aquella época no había tarjetas con banda magnética se utilizaban unos cheques con material radiactivo para el cajero. El cliente introducía el cheque, marcaba un pin de cuatro números y el dispositivo le proporcionaba diez libras esterlinas.
 
El código de cuatro números se ha convertido universal, pero no se debe a ningún motivo técnico. El señor Shepherd-Barron pensó que era capaz de recordar seis números de su número de soldado, pero al consultarlo con su mujer ella le respondió que era capaz de recordar cuatro.
 
Los cajeros automáticos hoy en día
Los primeros cajeros automáticos que se introdujeron en España, como en el de Londres, estaban reservados a los clientes más pudientes. Esto se debe a que proporcionaban una cantidad fija, pero no estaban conectados una red, de forma que el banco necesitaba confiar en el cliente para proporcionarle el préstamo.
 
Cuando llegaron a España ya no necesitaban cheques radiactivos, sino que utilizaban una tarjeta de plástico. El primero empezó a funcionar en una sucursal del Banco Popular en Toledo en 1974. Fue precisamente en ese año cuando aparecieron los cajeros automáticos conectados a una red.
 
Hoy en día se ha alcanzado el record europeo y segundo del mundo por detrás de Japón de cajeros por habitante. En 2007 había 14.000 por millón de habitantes con un total de 58.600 en todo el país.El cajero medio realiza unas 300 transacciones diarias y el reintegro medio ronda los 100 – 110 euros.
 

 

Pero cuidado, reintegro no es igual a transacción. Hoy en día las transacciones en los cajeros automáticos son muy variadas. En muchos podemos recargar el saldo del móvil, conocer nuestros saldos, actualizar la cartilla o incluso en algunos hacer transferencias.

La aparición del papel moneda no tiene una ubicación histórica específica aunque sus inicios se adjudican a los chinos. Durante los siglos XVIII, XIX y comienzos del XX, en varios países se suscitaron los primeros intentos de usar un papel moneda tal y como se conoce actualmente. En el caso particular de México, se pueden situar sus inicios a principios del siglo XIX. 

 

Antecedentes del billete mexicano 

 

En 1810, un grupo de mexicanos comenzó una lucha armada para poner fin al dominio español en la Nueva España. La guerra por la Independencia de México inició con el grito de Dolores el 16 de septiembre de 1810, y finalizó el 27 de septiembre de 1821 con la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México. Cuando esta lucha terminó, el orden político y social del Virreinato de la Nueva España quedó trastornado. 

 

Durante la guerra de Independencia, muchos españoles regresaron a su país y los que se quedaron en la Nueva España, escondieron sus fortunas. Las minas que continuaban abiertas fueron saqueadas y su producción se redujo tanto por los trabajadores que se unían a las tropas insurgentes como por los ataques de los oponentes. Además, se redujeron las conductas de plata (traslado) que iban de los Reales Mineros a la ciudad de México por la inseguridad de los caminos. Todo esto provocó una profunda crisis económica y un desabasto de monedas metálicas. 

 

Debido a la necesidad de contar con un medio de pago, surgieron una gran cantidad de monedas de necesidad, llamadas así porque se fabricaron para aliviar la necesidad de circulante que existía. Algunas de estas monedas eran de oro pero en su mayoría fueron de plata y cobre. También aparecieron unas curiosas piezas de cartón que fueron emitidas en San Miguel el Grande, Guanajuato. Estaban escritos a mano con tinta negra, tenían denominación de medio real (moneda de la época) con fecha de julio o agosto de 1813 y contaban con las firmas de “González”, “Malo” y una tercera ilegible. Se cree que estas firmas pudieron pertenecer a comerciantes, funcionarios u oficiales. Los estudiosos reconocen estas piezas como el antecedente más antiguo del billete mexicano. 

Siga estas pautas y no se exponga a perder su dinero por recibir billetes falsos. Y recuerde, si en algún momento tiene uno, llévelo al Banco de la República para que lo puedan estudiar y mejoren su calidad.
1. Estudie o revise bien un billete al momento de recibirlo. No tenga miedo ni vergüenza de informar tal situación porque si Usted intenta utilizar o “pasar” ese billete, consciente o no de que es falso, y es sorprendido, puede ser denunciado. 
2. Evite cambiar billetes a personas desconocidas, que estén de afán y/o en lugares no seguros. 
3. Compare un billete con otro cuando dude de la autenticidad de un billete; de esta forma es fácil detectar que alguna de las características de autenticidad está ausente en la falsificación. 
4. Acostumbrese a la textura y apariencia del auténtico; así podrá detectar fácilmente la imitación y saber cómo distinguir un billete genuino de uno falso. 
 
5. Conozca los signos correctos de seguridad. El Banco de la República señala algunas características de los billetes falsos (Circular Reglamentaria DTE No. 53 de octubre 8 de 2001): 
 
* El falsificador utiliza un papel comercial de gramaje, color y composición, diferente del auténtico. 
* Las imitaciones de los hilos de seguridad y la marca de agua se realizan generalmente mediante impresiones con tintas opacas. 
* Las falsificaciones imitan el hilo de seguridad introduciendo bandas de papel aluminio. 
* Los falsificadores no han podido imitar la impresión en alto relieve apreciable al tacto. 
 
6. Reclame inmediatamente ante el banco cuando un billete le ha salido falso. 
 
7. Siga este procedimiento en el evento de encontrarse frente a un billete falso, ya sea entregado por el cajero automático o recibido en oficina*: 
 
* Realizar el reclamo en la oficina de su banco. 
* Diligenciar un formato con los datos del sitio donde realizó el retiro, la denominación y la serie del billete. 
* Adjuntar el comprobante de retiro. 
* Presentar la reclamación en un tiempo límite. Consultar con la entidad este plazo, que es de aproximadamente tres días. 
 
8. Esté pendiente de la respuesta del banco, entidad que estará encargada de: 
 
* Verificar si el billete es realmente falso. 
* Comprobar si el billete fue dispensado por un cajero, confrontando si la serie y denominación del billete corresponde con las que se aprovisionó el cajero. 
* Verificar una marca especial que colocan algunas entidades financieras a cada uno de los billetes. 
* Analizar el perfil del cliente, para comprobar que el evento no ocurre más de una vez a la misma persona. 
* Abonar, finalmente, si es el caso, a la cuenta del cliente el valor del billete o será cambiado por la entidad financiera. 
 
9. Tenga en cuenta que la ley penal colombiana tipifica como delitos contra la fe pública, la falsificación y el tráfico de moneda falsa (artículos 273 al 278 del Código Penal – Ley 529 de 2000), y para detener la circulación de dichos billetes es deber de los bancos, los establecimientos comerciales y de los tenedores de buena fe, retener dichos billetes y entregarlos al Banco de la República. 
 
10. Al entregar al Banco de la República los billetes falsos, éstos se retiran de circulación, permitiendo además que dicha entidad efectúe estudios y análisis de calidad para mejorar los elementos de seguridad de billetes y monedas.








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