Máquinas Vending y Cajeros automaticos Productos y Equipos Blog Compañia Contacto




Venta de máquinas vending y dispositivos de efectivo



Información de interés

Hemos adoptado nuevos hábitos saludables, muchos por moda, publicidad o por recomendación de algún amigo. Lo que nos pone a pensar sobre los beneficios del agua alcalina, ¿en realidad es milagrosa? La popularidad que ha alcanzado este tipo de agua ionizada ha hecho que consumamos agua con un pH alto, sólo porque creemos que vamos a obtener un beneficio. Del cual ni estamos completamente seguros.
 
Las marcas de agua alcalina afirman que consumir agua con un pH alto puede prevenir el cáncer y otras enfermedades importantes. La teoría proviene de que el agua alcalina puede combatir los radicales libres, elimina toxinas y favorece significativamente a nuestro cuerpo. Lo cierto es que hasta la fecha no existe un estudio científico que demuestre al 100% los beneficios del agua alcalina en la salud.
 
Pero ¿qué es el pH?... El pH es la escala de medición para las moléculas de Oxígeno e Hidrógeno con carga eléctrica presentes en una sustancia líquida. Éste determina el nivel de acidez o alcalinidad de un líquido, que va del 0 (máxima acidez) al 14 (máxima alcalinidad). El agua alcalina es muy rica en oxígeno y tiene un pH elevado superior a 7. Actualmente podemos encontrar marcas de agua alcalina con un pH de 7.3 como la Fiji, un pH de 7.8 en la Smart Water, un pH de 8.9 en la Icelandic, y hasta un pH de 10 en la Alkalife Ten.
 
Nuestro cuerpo ya cumple con la tarea de balancear nuestro pH a través de los procesos de desintoxicación y eliminación de desechos. Pero la mala alimentación, el exceso de alimentos procesados, azúcares y almidones, provocan un exceso de acidez en la sangre, que hacen más difícil a nuestro cuerpo mantener un pH adecuado. El objetivo de alcalinizar nuestro cuerpo es para contrarrestar la acidez en nuestra sangre, pero no es suficiente con tomar agua alcalina para lograr un equilibrio. En cambio, una dieta balanceada con más alimentos alcalinos, como frutas y verduras, y una buena hidratación puede mejorar nuestro pH. 
 
Es importante mantener un equilibrio en el pH de la sangre, ya que un nivel de acidez alto te predispone más a las enfermedades de manera considerable. Por lo que es vital para la salud contar con un pH ligeramente alcalino, de 7.35 y 7.45, para la correcta producción de energía, reparación de células, así como la absorción de nutrientes y minerales esenciales. El nivel de acidez o alcalinidad en nuestro cuerpo también se puede medir a través de la orina. Actualmente existen unas tiras reactivas que ayudan a calcular nuestro pH. 

 

Si decides incluir agua alcalina a tu régimen saludable, busca cómo complementarlo. Pregúntale a tu médico o nutriólogo que puedes añadir y/o quitar para lograr una alcalinización correcta. Recuerda que siempre hay que tener un equilibrio. ¡Elige bien!

Tras una larga sesión de sueño, cuando el cuerpo utiliza las reservas de agua para mantenerse hidratado, lo más recomendable es beber un vaso de agua casi al momento de despertarse. Para ello, antes de levantarnos, sólo estiramos nuestro brazo hacia la mesa de noche y tomamos el vaso de agua que, preventivamente, colocamos la noche anterior. Sin embargo, ¿has notado que esa agua tiene un sabor diferente?

Se denomina dureza del agua a la concentración de compuestos minerales que hay en una determinada cantidad de agua, en particular sales de magnesio y calcio. El agua denominada comúnmente como “dura” tiene una elevada concentración de dichas sales y el agua “blanda” las contiene en muy poca cantidad.
La unidad de medida de la dureza que se utiliza más habitualmente son los grados hidrométricos franceses (º H F), y el cálculo de este parámetro responde a la siguiente fórmula:
(mg/l Ca x 2.5 + mg/l Mg x 4.2) /10

Hace unos 4 650 millones de años atrás La Tierra era una masa caliente donde no existían continentes, ni océanos, ni mucho menos seres vivos. A medida que se fue enfriando, de entre las rocas y desde el interior del manto subterráneo, comenzaron a surgir por mediación de los géiseres que se formaban en la superficie, gases volátiles y otros ligeros como el vapor de agua, que al salir a la atmósfera y enfriarse se condensaba y convertía en agua de lluvia. Esa agua cayendo constantemente sobre la superficie terrestre dio origen a la formación de mares y océanos, aunque en un principio no eran precisamente de “agua salada” tal como lo conocemos hoy en día, sino de “agua dulce”.








Videos